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7 de septiembre de 2011

Máquinas de Ritmo - Parte II

Por Sebastián Cordovés

A mediados de los 70s el desarrollo de la tecnología y el abaratamiento de los semiconductores propiciaron cambios en las máquinas de ritmo, tanto en el aspecto sonoro como en el rítmico,  dando comienzo a lo que defino como la segunda era de de las máquinas de ritmo analógicas.

Roland TR-808
Uno de los cambios más importantes es el uso extensivo del oscilador Twin-T.
Este oscilador (que en realidad es un filtro auto-oscilando) tiene la propiedad de iniciar su oscilación cuando se le aplica un impulso en la entrada y luego de esto, la amplitud y la afinación de la oscilación decaen exponencialmente en la misma forma que lo hacen los instrumentos de percusión reales.
Este efecto es llamado damping y puede ser controlado para obtener distintas duraciones del sonido y distintas envolventes de afinación. De esta forma se obtiene un sonido mucho más real que en máquinas anteriores, con mucho mejor sonido (más punch y cuerpo) y con muy pocos componentes electrónicos (lo que abarata el costo total del aparato). 
Este tipo de osciladores se usa para la parte tonal de los tambores, para los toms, congas y bongoes, pero especialmente para los bombos.

El segundo mayor cambio es el uso de un generador de ruido totalmente diferente para los hi-hats y platos. En vez de usar el tradicional ruido blanco se comienza a utilizar un sonido mas metálico, generado por la suma de varios osciladores de onda cuadrada (generalmente 6) cuyas frecuencias de oscilación son seleccionadas cuidadosamente para que sean disonantes entre si, lo cual hace que percibamos la suma total de estas como ruido.

En el campo de la generación de ritmos, el abaratamiento de los circuitos lógicos incrementa la cantidad de patrones rítmicos que pueden tener las máquinas, pero el mayor avance está dado por la incorporación de microcontroladores (CPUs) que permiten, entre otras cosas, que el usuario programe sus propios patrones rítmicos y canciones, estas últimas compuestas por el encadenamiento de varios patrones (ya sean pre-programados de fábrica o programados por el usuario).

Boss DR-110
Entre las máquinas más destacadas están la Roland CR-78 (la cual tenía un programador que se vendía por separado), Roland TR-808, Roland TR-606, Roland TR-909 (cabe aclarar que ésta es un híbrido ya que los hi-hats y platos son sampleos digitales), Boss DR-110,  Yamaha MR-10, etc.

Todas estas mejoras hacen que las máquinas de ritmo comiencen a despertar el interés de los artistas de la época y a diferencia de la primera generación, esta nuevas máquinas son usadas en muchas grabaciones por músicos de los más variados estilos y de distintos niveles de popularidad, lo cual hace que las máquinas de ritmo comiencen a sonar en radios, discotecas y conciertos.
Tal es así, que podemos escuchar la Roland CR-78 en “In the Air Tonight” de Phil Collins (1981) o la Roland TR-808 en “Sexual Healing” de Marvin Gaye (1982) o “Planet Rock” de Afrika Bambaataa and The Soul Sonic Force (1982).

Durante los 80s las máquinas de ritmo analógicas son rápidamente reemplazadas por la primera generación de máquinas de ritmo digitales (basadas en sampleos de baterías e instrumentos de percusión reales), aunque algunos estilos musicales recurren a ellas constantemente durante toda la década (estilos como el electro, el house, el tecno-pop y el el hip-hop entre otros), pero a comienzos de los 90s las máquinas analógicas vuelven a estar de moda nuevamente y con más fuerza que en el momento que aparecieron por primera vez.

Roland CR-78
Impulsadas por el auge de la música bailable, las discotecas se inundan de grooves producidos por máquinas como la Roland TR-808 y sobre todo por la Roland TR-909, que curiosamente tuvo muy poco éxito en el momento que salió al mercado (1983) ya que fue opacada por las máquinas digitales, que eran la novedad en aquel momento.
Este auge que nace en las pistas de baile underground, pronto se ve reflejado en la mayoría de los estilos musicales de la época y las máquinas de ritmo analógicas son utilizadas por artistas de todos los niveles de popularidad.
Las podemos escuchar en discos como “Erotica” y "Bedtime Stories” de Madonna, “Violator”, “Songs of Faith and Devotion” y “Ultra” de Depeche Mode, “Hack” de Information Society, “Boss Drum” de The Shamen y en incontables remixes realizados por David Morales, Eric Morillo o Junior Vásquez, entre otros. Inclusive podemos decir que su sonido contribuyó a la creación de géneros como el Techno, el Acid House y el Minimal, géneros que fueron propulsados por artistas como Plastikman (Richie Hawtin), Hardfloor, Juan Atkins y Daft Punk.

Esta demanda por el sonido de estas máquinas (especialmente de la TR-909) y ante la negativa de los fabricantes originales de producirlas nuevamente, hizo que algunos empresas comenzaran a fabricar clones, emulaciones o imitaciones de estos clásicos, como por ejemplo la Novation DrumStation o la Jomox XBase09.

Roland TR-909
Para finales de los 90s el ciclo se repite y las máquinas de ritmo analógicas pierden popularidad nuevamente, pero esta vez no desaparecen totalmente sino que son sampleadas y algunos de sus sonidos son utilizados en conjunto con sampleos de otras máquinas y baterías reales.
En la actualidad muchos artistas siguen utilizando las máquinas originales, clones, sampleos o emulaciones por software y las podemos escuchar en discos como “I Feel Cream” de Peaches, “Back to Light” de Bomb The Bass, “Fever Ray” de Fever Ray, “Entertainment” de Fischerspooner,  “Batbox” de Miss Kittin, “Silent Shout” de The Knife, etc.

En todo este tiempo aparecieron infinidad de librerías de sampleos dedicadas a estas máquinas, como por ejemplo Wizoo Electronic Drums Platinum 24 o Masterbits TRminator, además de los packs que se pueden bajar gratuitamente de distintos sitios en internet.
También hay varios instrumentos virtuales (VSTi, DXi, AU) que emulan los originales o imitan su sonido como la D16 Drumazon, D16 Nepheton, D16 Nithonat, AudioRealism DrumMachine, SuperWave D-808, SuperWave D-909, etc.

Tanto la TR-808 como la TR-909 han alcanzado el estatus de clásico y su inconfundible sonido va a seguir entre nosotros por siempre mas allá de los dictámenes de la moda.

Más adelante seguiremos con las máquinas de ritmo digitales, que revolucionaron la escena musical de los 80s.

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Sebastián Cordovés es músico, técnico de sonido y constructor de instrumentos electrónicos.
Estudió Sonido y Grabación en la UNLa. Actualmente, produce, mezcla y masteriza bandas en su estudio personal.
Integra la banda electropop Cosaquitos en Globo donde toca sintetizadores y se encarga de las programaciones.
Desde hace 10 años construye sintetizadores e instrumentos electrónicos.
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2 comentarios:

  1. Germán Torré8/9/11 01:02

    Excelente artículo sumamente interesante y completo. Espero ansioso más material. Felicidades.

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  2. Gracias Germán!

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